Inspiración se escribe con dos cés 

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Alguna vez ya he hablado aquí sobre la infoxicación, el exceso de información en el ambiente. Leemos más de lo que podemos absorber. Vemos más de lo que podemos retener. Escuchamos más de lo que podemos recordar. Y el exceso nos paraliza. Nos paraliza como si ahora yo te pido, de golpe, que me cuentes el mejor chiste que sabes. Te habrán contado miles de ellos, algunos graciosísimos, y sin embargo ahora eres incapaz de recordar uno medianamente bueno.
¿De qué nos sirve entonces acumular tanta información si a la hora de la verdad, de afrontar los retos diarios, nos quedamos en blanco? ¿Nos da toda esta información soluciones o tan sólo la seguridad de que no somos unos incultos? Seguimos educados en un sistema de retención antes que de pensamiento crítico donde, como decía Mark Twain, “la información pasa de la libreta del profesor a la del alumno sin pasar por la cabeza de ninguno de ambos”. Internet ha puesto en evidencia este sistema basado en preguntas de respuesta única, y es de suponer que en un futuro no muy lejano los exámenes tendrán respuestas que los alumnos deberán resolver mediante preguntas. Así funciona Google. Pero mientras eso no ocurra seguiremos viendo cómo personas a priori muy preparadas no encuentran aquello que buscan en Internet, simplemente porque no hacen las preguntas adecuadas.
El problema de no-pensar se agrava en las profesiones creativas, cuando se trabaja con material tan sensible como las ideas. Buscar referencias acudiendo sólo la memoria (recordar lo que hemos visto/leído/escuchado) sin procesarlo a través de nuestro pensamiento crítico, renunciando a cualquier atisbo de talento propio, nos impide crear y nos conduce inevitablemente al plagio, consciente o inconsciente. Más allá del aspecto moral, que personalmente me trae sin cuidado (en un próximo artículo hablaré sobre porqué la originalidad está hoy sobrevalorada) pienso que copiar es estúpido. Lo es porque en el 99% de los casos la misma solución no tiene el mismo efecto para dos problemas distintos, como dos piezas de un mismo puzzle raramente encajan en la misma posición.
Por todo esto creo en la inspiracción. Porqué entiendo la inspiración como una antesala, que sólo sirve en la medida en que nos conduce a la acción, antes psíquica que física.  En la medida que podemos -o si más no lo intentamos- procesar “lo que nos inspira”antes de intentar aplicarlo a nuestros problemas. En que la medida en que adquirimos criterio para aprender nuevas cosas y desaprender aquello que creemos que ya no funciona. En la medida en que somos capaces de transformar la información en conocimiento.